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domingo, 14 de marzo de 2010

Reflexión 4


Si conseguimos encontrar la justa medida de las cosas, si hablamos y actuamos con prudencia, si nos conducimos con cortesía y tenemos dominio de nosotros mismos, seremos capaces de ahorrarnos un montón de disgustos y de forma natural habremos comprendido el camino de las relaciones con el mundo. Cuando esa actitud positiva y optimista haya anidado en nuestro interior, una vez que hayamos captado la medida de los limites en nuestras relaciones con los demás, hagamos de nosotros mismos personas capaces de hacer felices a otros, dejemos que esa alegría nuestra se transforme en una energía resplandeciente como el sol, que irradie a los demás y les dé calor.


Felicidad de Yu Dan

Confucio para el alma o las claves milenarias para ser feliz.

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