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domingo, 25 de octubre de 2009

Paulo Coelho

Escritor de éxito con obras publicadas en más de ciento cincuenta países y traducidas a más de 60 idiomas.

Es extraña la sensación que me produce este hombre. Observo la fotografía que aparece en sus libros y me resulta inquietante, me produce cierto recelo. No se muy bien porque. Cuando lo veo en la televisión o en una entrevista en una revista, también. Quizás sea que a veces me parece demasiado místico o quizás porque me da la sensación que se las sabe todas como los brujos. El caso es que ya me he leído varios de sus libros (A orillas del río Piedra me senté y lloré, El alquimista, El zahir) tratando de encontrar un sentido a mi propia vida con cargo a la experiencia de la suya.

Sus libros no me producen la misma sensación que su aspecto y sin embargo aunque no sean totalmente autobiográficos, después de leer sus entrevistas te das cuenta de que tienen mucho que ver con su vida. Son muy fáciles de leer. Te llevan de viaje por varias ciudades y por la vida y la experiencia de sus personajes y es muy difícil no verte reflejado en algún aspecto de la historia. Te los lees sin descanso con la ansiedad de ver como se resuelve la historia. Y como ocurre con nuestras vidas, el resultado no es lo más importante, sino el recorrido para llegar a él.

La trama te da tanto que pensar y te remueve tantos sentimientos, que a veces tienes que descansar para volver a tomarlo unos días después a pesar de que te intrigue el final. Y cuando lo terminas, te quedas pensando, "acabo bien" pero sin fuegos artificiales, sin la sensación de descubrir el gran misterio de la vida. Más bien, "así he recorrido mi camino ahora te toca a ti recorrer el tuyo y encontrarle el sentido". Quisieramos que alguien nos dijera que es lo que tenemos que hacer para ser felices.

"Cuando deseas algo de verdad el mundo entero confabula para que se cumpla tu deseo"
Te lo crees, porque que te dices "para que desearía yo esto o lo otro" como por ejemplo tener más tiempo para mi o pasar la mañana entera en la cama sin preocuparme de tener que hacer nada. Ahora si que tengo tiempo, pero no tengo ganas...
Y te dices si deseo otra cosa de verdad, se cumplirá o se me acabó el cupo de deseos. Tampoco se si me quedan fuerza para desear algo de verdad, casi ni sé lo que quiero.

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