No tengo edad ni ganas para llevar vida de soltera. Y no puedo llevar vida de casada, puesto que he sido rechazada como esposa.
Puede que tenga que llevar vida de . . ., precisamente porque es una situación que siempre me ha horrorizado. Hasta tal punto que no ser capaz de ponerle un nombre.
Para poder ponerle nombre habría que aceptarlo, y para aceptarlo tendría que haber sido una opción, no una imposición.
Por supuesto, estamos llenos de los prejuicios que recibimos con nuestra educación, pero ¿como deshacerte ellos cuando están tan arraigados que te están comiendo las entrañas?
Si a pesar de todos nuestros esfuerzos no podemos ser lo que queremos, ya sea porque no nos convenga o porque nuestro destino sea otro, ¿merece la pena esforzarse tanto o será mejor dejarse llevar?
¡Quizás pensemos que nos hemos esforzado lo suficiente!
¡Quizás no podamos intervenir en nuestro destino!
Puede que tenga que llevar vida de . . ., precisamente porque es una situación que siempre me ha horrorizado. Hasta tal punto que no ser capaz de ponerle un nombre.
Para poder ponerle nombre habría que aceptarlo, y para aceptarlo tendría que haber sido una opción, no una imposición.
Por supuesto, estamos llenos de los prejuicios que recibimos con nuestra educación, pero ¿como deshacerte ellos cuando están tan arraigados que te están comiendo las entrañas?
Si a pesar de todos nuestros esfuerzos no podemos ser lo que queremos, ya sea porque no nos convenga o porque nuestro destino sea otro, ¿merece la pena esforzarse tanto o será mejor dejarse llevar?
¡Quizás pensemos que nos hemos esforzado lo suficiente!
¡Quizás no podamos intervenir en nuestro destino!

No hay comentarios:
Publicar un comentario