Buscar en este blog

miércoles, 25 de marzo de 2009

Prejuicios

Ayer me puse una diadema en el pelo. Hacia 8 meses que no me quitaba el pelo de la cara. Y el resultado fue que aún no estoy preparada. No solo me recuerda el pasado, sino que me siento desprotegida.
He usado diadema muchos años. Siempre consideré que con el pelo por la cara no se puede trabajar bien y es una forma de estar bien peinada todo el día. Pero a parte de mi tendencia a huir de mi pasado y de que soy consciente de que mi rendimiento ha mermado mucho, no estoy preparada para verme con la cara despejada, ni dejarme ver. El tiempo y las penas han marcado mi rostro y no me gusta lo que veo.
Nuestros prejuicios (quien no los tiene) van marcando nuestras creencias y viceversa. Al final parece que te toca lo que más juzgabas (ya se que no se debe emitir juicios, pero todos opinamos). “El matrimonio no es un juego”, “no lo puedes tirar todo por una discusión”, “hay que esforzarse”, “hay que poner mucho de nuestra parte”, “hay que pensárselo bien antes de casarse”. El problema es que el matrimonio es cosa de dos y como uno no quiera poner de su parte para mantener el trato, no hay trato.
Al final lo que más temía, ocurrió. Con 40 años y sola. Tratando de encontrar mí camino y de esquivar mis prejuicios. Que puede hacer una mujer de mi edad que no tiene una pandilla de amigas porque no va con su forma de ser y lo que tiene por amigos son matrimonios (un club al que ya no pertenezco porque mi marido me confisco el carnet).

No hay comentarios:

Publicar un comentario