El otro día leí este cuento que me resulto muy revelador.
Un perrito es atropellado por un coche. Dos amigos pasan caminando y presencian el accidente. Uno de los dos se acerca a levantar al animal para llevarlo a un veterinario.
Cuando intenta sujetarlo, el perrito le muerde.
El hombre lo suelta y se queja a su amigo:
-Perro desagradecido, lo quiero ayudar y me muerde . . .
-No te enojes. No te muerde por falta de gratitud, te muerde porque está herido.
viernes, 6 de marzo de 2009
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