Y dos crisis, ¡mucho dinero!.
La 1ª hasta cierto punto puede ser saludable. Como necesitas verte mejor, aprovechas para adelgazar un poco y de paso para comprarte ropa de un par de tallas menos.
La 2ª empezó haciendo cambios en casa y siguió renovándome yo.
Pero cuando alguien, que lleva compartiendo tu vida durante los últimos 15 años, te deja es como cuando te mueres. Dejas de existir como lo que eras y si consigues resucitar, te reencarnas en otra persona. Cambias la forma de peinarte, de vestirte, de pensar, y si me apuras hasta la forma de caminar. Peluquería, ropa, complementos, música, películas y también la marca del móvil. Y como tampoco te conoces muy bien, no siempre aciertas a la primera, con lo cual sigues comprando.
El caso es que las tarjetas se derriten por momentos y hay riesgos de quemaduras. El aviso es por el riesgo de quemaduras, porque es prácticamente inevitable, si quieres salir adelante que inviertas en ti aunque sea a crédito. Cuando te recuperes lo iras pagando.
Y bueno en ello estamos, creo que más o menos ya estoy al día y no necesito mucho más. Aunque lo diré en voz baja, porque si me oigo, puede que descubra algo más que comprar.

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