Otro de los hechos que ocurren cuando te haces mayor (o sea rondando los 40) es que valoras más ciertos momentos y procuras quejarte menos de la vida.
Te das cuenta de que en cualquier momento puede ocurrir algo que rompa esa tranquilidad en la que vives y que se parece ligeramente a la inocencia de nuestra infancia.
Sin ánimo de ser pesimista, sino más bien realista, en la edad adulta es más probable que ocurran ciertas cosas. Que enfermes o que enferme alguien cercano que necesite de tu atención, que se muera algún familiar, que te quedes sin trabajo. Ya veis por donde voy, así que no sigo! Solo resaltaré que no considero la muerte propia como un problema, porque aunque no es algo que celebraría, considero que el que realmente sufre es el que se queda.
Y volviendo a esos momentos que valoras más, en mi caso eran las tertulias y las risas con los amigos.
Al no tener hijos (cosa que también retrasa la llegada a la vida de adulto) sinceramente no me podía quejar de mi vida social. Pero una de mis frases más utilizadas al despedirme en mis reuniones de amigos,de un año o dos a esta parte, era "que sería de nosotros sin estos momentos".
Otro de mis comentarios cuando conversaba con mi marido era "no nos quejemos que los momentos difíciles aun están por llegar".
Sinceramente, no me esperaba lo que ocurrió. Y por mucho que te mentalices de que habrá momentos buenos y momentos malos, la vida siempre consigue sorprenderte.
Te das cuenta de que en cualquier momento puede ocurrir algo que rompa esa tranquilidad en la que vives y que se parece ligeramente a la inocencia de nuestra infancia.
Sin ánimo de ser pesimista, sino más bien realista, en la edad adulta es más probable que ocurran ciertas cosas. Que enfermes o que enferme alguien cercano que necesite de tu atención, que se muera algún familiar, que te quedes sin trabajo. Ya veis por donde voy, así que no sigo! Solo resaltaré que no considero la muerte propia como un problema, porque aunque no es algo que celebraría, considero que el que realmente sufre es el que se queda.
Y volviendo a esos momentos que valoras más, en mi caso eran las tertulias y las risas con los amigos.
Al no tener hijos (cosa que también retrasa la llegada a la vida de adulto) sinceramente no me podía quejar de mi vida social. Pero una de mis frases más utilizadas al despedirme en mis reuniones de amigos,de un año o dos a esta parte, era "que sería de nosotros sin estos momentos".
Otro de mis comentarios cuando conversaba con mi marido era "no nos quejemos que los momentos difíciles aun están por llegar".
Sinceramente, no me esperaba lo que ocurrió. Y por mucho que te mentalices de que habrá momentos buenos y momentos malos, la vida siempre consigue sorprenderte.

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